martes, 6 de junio de 2006


Su mirada era pura complicidad en todo. Se llama Andrea y la naturalidad de sus infantiles movimientos la convertía en el objetivo ideal de una apacible tarde de fotos. Le encantaban las fotos, pero le gustaba tambien hacerse la interesante y huir de mi cámara, pero se dejaba querer y cuando intuia los desangelados movimientos de obturaciones, velocidades y demás botonaje sacaba lo más profundo de si misma y sonreía profundamente. Era su forma de ofrecernos lo mejor de ella, su sonrisa y sacar lo peor de nosotros, nuestra debilidad ante la presencia de un ángel de tres primaveras. Antes de sacar el ojo del visor, Andrea ya miraba en otra dirección, como fingiendo un desinterés que se prolongaría tanto como tardara en apuntarle a su blanquecino rostro. No pensaríais que iba a regalaros una sonrisa tan valiosa, ¿no?...

Chito

3 Comments:

Blogger Jc said...

Tu mejor foto en mi opinion, las mejoras ya te las he dicho a ti y no tienen porque desmerecer a esta genial foto a modo de comentario de post. Felicidades. Jc

6/6/06 22:36  
Anonymous Anónimo said...

Pos si que me gustaria mirarme en lo profundo de sus ojos, y captar parte de su alma, es muy gratificante a la vez que sacrificado(En algunos casos) trabajar con niños, pero despues al ver el resultado de tus fotos puedes quedar impresionado de como algunas fotos dicen(precisamente) "Mas que mil palabras"

7/6/06 0:35  
Blogger Miguelae said...

uhm... esa nikon es un mundo de posibilidades. ¿Alguna foto de Tarifa?
Saludos.

13/6/06 20:01  

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