viernes, 2 de junio de 2006


Hacía calor. Ella se sostenia quieta y silenciosa en el asiento de al lado. De repente mis manos fueron testigos únicos de mis actos...tan impuros como sinceros...tan intensos como delicados... tan suaves como tensos...Sólo mis manos... mis pupilas... sobre una rueda ajusto la velocidad a la que la luz del dia nos impone amar...ya casi estoy fundido contigo...

Ya casi rebosan arte las cuencas de mis ojos...

Mientras, en silencio... hemos elegido que un espejo furtivo nos delate al resto del mundo...Como si nuestra historia de amor fuera no mas que eso... amor...

Chito

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